jueves 9 de julio de 2009

Para Siempre


Descubro, de la más infeliz manera, que
el olvido muchas veces no viaja con el adiós.

Encuentro, de la más sencilla manera,
embustes en mi librero; estos números
que no cuadran, cuesta arriba se hace el día
y a falta de tus costillas, cuento barrotes
en mis ventanas.

Me pregunto de qué extraña manera,
un adiós tan nuestro y callado lo fue
a saber un tal Sabina, quién se atrevió
a contárselo a Cortázar. Porqué mi lagarto
está en huelga de hambre.

Pena siento al ver afanoso el viejo
estéreo buscando la manera de hacerme el
infeliz; que alguien le diga, por amor de Dios,
que no existe ¨nuestra canción¨

pasan las tardes, se sigue poniendo
el sol, sigo inmerso en vanidades,
acaso perder unos kilos; con tanta prisa
no he tenido tiempo para llorarte.
Que alguien me abofeteé, por favor y me
diga que debo sufrirte.
Que la vecina entrometida pregunte
por ti; quiero encontrar a quien decirle
que te has ido para siempre.

El Macabro Plan del Beso Aquel


Para no ser de los tuyos,
para no contarte entre las mías, que
apelar a la distancia se nos haga vocación.

Que nos agende distantes el caprichoso
destino; pero antes, una travesura: pon en
mi boca aquel beso, justo antes de partir para
siempre, luego huye sin decir adonde, sin
indicios ni huellas, ocúltate entre los nombres.

Para jugar a villanos, con el destino planeado,
escupe al fin ese beso que los dos hemos
soñado; que sea breve y vacío, sin abrazos;
que todo sea parte de este libreto.

Para no hacerme el profeta, ni premeditar
el crimen: que no se cumpla lo antes dicho,
que jamás leas estas líneas.